
“Pintor, dibujante y escultor colombiano, en el que la monumentalidad, el humor, la ironía y la ingenuidad se combinan con un admirable dominio del oficio y gran talento.”
Luis Fernando Botero, nacido en Medellín en 1948, comienza su vida artística en el periódico El Colombiano en el que se desempeñó como ilustrador. Realiza su primera exposición en Bogotá y luego de esto viaja a Europa en donde hace un recorrido por España, Francia e Italia, lo que le sirve para estudiar en la Academia de San Fernando de Madrid, copiar la obra de Diego Velásquez y Francisco de Goya y estudiar pintura al fresco. Visita también México y Estados Unidos en donde celebra su primera exposición individual en la Pan-American Union de Washington, además fue nombrado profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Nacional de Bogotá a sus 26 años; vive posteriormente en Nueva York y se radica finalmente en Paris, en la actualidad vive entre París, Nueva York y Bogotá.
Lo anterior fue de gran importancia para el pintor, debido a que influenció sus comienzos; notándose una fuerte atracción por los Murales Mexicanos y la pintura del renacimiento Italiano, esto se fue modificando, desapareciendo, hasta convertirse en su estilo personal, su sello, en el que se destaca la deformación de las figuras hasta cubrir la mayor parte del lienzo, prevaleciendo el volumen.
Entre sus temas de pintura sobresalen paisajes, retratos, escenas costumbristas y personajes históricos; se aprecia claramente en varias de sus Obras, como las dedicadas a Pedro uno de sus hijos que falleció a los cuatro años de vida en un accidente automovilístico. En “Pedrito”1974. Se observa un retrato, en el que secuenta también la difícil y dolorosa situación que atravesaba el artista luego de su perdida en la que sobresalen elementos tales como la mirada del caballo, humana y triste, la de pedro, completamente perdida y la casa de juguete en la que se ubica a el y a la madre de pedro vestidos de negro y con las puertas abiertas en demostración del proceso de sanación. También en “Luis XIV y María Antonieta en visita a Medellín, Colombia”1990. En la que el pintor decide hacerle un homenaje a su madre después de fallecida, cumpliendo su mayor sueño; llevándole a Medellín, hasta su casa a los reyes. En “Rosita” 1973. El pintor recrea una escena en la que la prostituta mas apetecida de su ciudad natal Medellín, en su época, ignora a un campesino que le ofrece dinero por sus servicios. Entre sus obras también se pueden encontrar tributos a los grandes maestros de la pintura (“Mona Lisa a los doce años”1959.) y sobresale su inmenso gusto por la Tauromaquia, a quien dedico la década de los ochenta (“El Quite”1988.)
Sus primeras pinturas exponen una pincelada suelta y concreta; Óleo, acuarela, pastel, sanguina o lápiz son manejados con gran destreza a lo largo de su carrera, asimismo este artista incursiono en la elaboración de esculturas trabajadas en bronce, mármol y resina fundida con un manejo idéntico al de sus pinturas en cuanto a los volúmenes y las proporciones.
Botero ha logrado imprimir un sello personal en cada uno de sus trabajos, representando la realidad bajo diferentes cánones o patrones de belleza como la exageración y estructurando un universo imaginario en el que tiene la posibilidad de plantear diferentes escenas en una misma obra.
El excelente manejo de la perspectiva, los colores, la luz y el volumen hacen que este artista pueda reproducir imágenes del mundo creando una ilusión bidimensional de los objetos, manteniendo siempre el equilibrio de las proporciones.
El Maestro Fernando Botero ha dejado una huella imborrable en la historia del arte no solo en Colombia sino también en el mundo entero.
http://www.museodeantioquia.net/
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